Mis comienzos
Dejé la escuela a los 13 años y conocí la calle, los centros de acogida e incluso los centros de internamiento de menores. La sociedad no valora a quienes piensan de otra manera: los aparta. Y en los márgenes acabas rodeado de personas excluidas, con el alcohol y las drogas como forma de escapar de una realidad demasiado dura.
El punto de inflexión
A los 25 años, inicié mi transición. Por primera vez, me sentí en sintonía conmigo mismo y a gusto en mi propia piel. El deporte me ayudó a encontrar equilibrio y fuerza y, poco a poco, dejé de necesitar sustancias para sentirme bien física y mentalmente.
A los 28 años, puse fin definitivamente a esos excesos.
«Ya no necesitaba escapar,
necesitaba construir.»
El nacimiento de Let's Share
En 2021, Lise entró en mi vida. Los dos llegamos a la misma conclusión: faltaban conexión y complicidad. La frustración era compartida. El placer, en cambio, no.
Juntos, convertimos esa realidad en una visión común: una intimidad conectada, vivida en el cuerpo y compartida. Este proyecto se convirtió en nuestro proyecto, y no es casualidad que una marca que habla de compartir naciera en el seno de una pareja.
Nuestra visión
Así nació la idea de Let's Share: inventar los primeros strap-ons patentados, diseñados para reaccionar a los movimientos y transformar cada gesto en sensaciones compartidas. Una forma de cuidar la relación, cultivando la intimidad, la conexión y los lazos duraderos.
Con Let's Share, nuestra ambición está clara: cambiar las reglas del juego. Queremos que todas las personas puedan vivir una intimidad más libre, más igualitaria y más auténtica.
Lise & Derek, cofundadores